La naturaleza suele predecir acontecimientos. Da señales. Signos que cobran sentido luego de algunos sucesos. Aquella mañana del sábado 5 de marzo de 1988, el sol se escondió, como anticipando el otoño en camino. La llovizna cubría toda la costa marplatense, presagio del llanto de todo un país. Pasadas las ocho de ese amanecer gris, Alberto Olmedo caería desde el piso 11 del Edificio Maral 39, ubicado sobre el Boulevard Marítimo a la altura de Playa Varese. El impacto fue triple. Según las marcas, el cuerpo primero daría sobre los canteros de césped que rodeaban el inmueble, dejando una cavidad en la tierra; de ahí rebotaría hacia la vereda hasta encontrar un sitial final sobre el asfalto húmedo cerca del cordón.

El cadáver del cómico quedó con los ojos abiertos como intentando encontrar una explicación a la tragedia propia. Mirada de asombro. Y placidez. Torso desnudo. Pantalón de jean azul. Botas marrones. Y una pequeña bolsa de nylon a su lado. Postal indeleble en la memoria colectiva. Foto trágica y conclusiva en torno a uno de los mayores íconos que haya dado jamás la cultura popular argentina. Ya lo decía el filósofo Séneca, cuya vida también se truncó en un final trágico: “Incierto es el lugar donde la muerte te espera; espérala, pues, en todo lugar”.

Un día como hoy, hace 30 años, Alberto Olmedo fallecía trágicamente al caer del balcón de su departamento en Mar del Plata

Esa muerte, filosófica y tangible, se llevó a un hombre de tan solo 54 años, adelantando tiempos. Y convirtió al ídolo popular en mito, como siempre sucede cuando el desenlace llega en el mejor momento artístico. ¿Qué sucedió aquel amanecer dentro del departamento con inmejorable vista a una de las bahías más hermosas de Mar del Plata? ¿Por qué una madrugada de amor terminó en un hecho sin explicaciones? Pasaron 30 años. Y aún hoy la reconstrucción de ese rompecabezas de una noche letal sigue siendo un enigma a descifrar.

El eterno amante seductor murió luego de una noche romántica con quien, en ese momento, era su pareja: la modelo y actriz Nancy Herrera; falleció sabiendo que iba a ser nuevamente padre y que ese hijo se llamaría Alberto. Aquella mañana, el cielo se desplomaba en sintonía con el duelo de millones de argentinos que no podían creer que su ídolo ya formaba parte de las páginas del recuerdo.

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