Les pidió a los participantes de la reunión del “grupo Santa Marta”, incluido el jefe de la Policía Federal, Néstor Roncaglia, que “las iniciativas destinadas a luchar contra la trata de personas, en su objetivo concreto de desmantelar las redes delictivas, deben considerar el uso responsable de tecnologías y de los medios”.

Ciudad del Vaticano – El papa Francisco denunció hoy la existencia de formas modernas de esclavitud “en las más prósperas de nuestras sociedades” y animó a incorporar nuevas herramientas tecnológicas en la lucha contra la trata de personas.

“La experiencia muestra que las formas modernas de esclavitud están más difundidas de lo que podemos imaginar, incluso, para nuestra vergüenza y escándalo, en el interior de las más prósperas de nuestras sociedades”, aseguró hoy el pontífice a los participantes de la reunión del “grupo Santa Marta”, creado con impulso papal para combatir la trata de personas.

En esa línea, les pidió a los participantes, incluido el jefe de la Policía Federal Argentina (PFA), Néstor Roncaglia, que “las iniciativas destinadas a luchar contra la trata de personas, en su objetivo concreto de desmantelar las redes delictivas, deben considerar el uso responsable de tecnologías y de los medios”.

Bergoglio pidió además incorporar “el estudio de las implicaciones éticas de los modelos de crecimiento económico que favorece el beneficio de las personas”.

Durante dos días, representantes de más de 10 países que integran el Grupo Santa Marta, tuvieron en el Vaticano su quinta reunión para analizar “cómo el drama del tráfico de personas es más grande de lo que fue nunca”, según informó este viernes en diálogo con la prensa su coordinador, el cardenal Vincent Nichols.

“Trabajamos internacionalmente. Todos vivimos en países que son de origen o de destino de la trata. Nadie puede pensar que su país no está involucrado”, agregó el cardenal.

Desde el inicio de su pontificado, Francisco ha insistido con la categoría de “formas modernas de esclavitud” para incluir delitos como la trata de personas con fines de explotación laboral y sexual y el tráfico de órganos.

Fuente – Diario La Prensa

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