Reducir la inflación en medio de ajustes tarifarios y con elevado déficit fiscal es una verdadera “quimera”

“La actual administración se planteó dos objetivos contrapuestos: bajar drásticamente la inflación y superar el atraso tarifario acumulado en la década pasada

“Pero los ajustes tarifarios, por naturaleza, son inflacionarios en el corto plazo. Cuando la variación anual de los precios regulados es del 38,7% anual, como ocurrió en 2017, resulta imposible que la inflación esté en el 17%”, 
Al respecto, la universidad  se muestra de acuerdo en la necesidad de ordenar las tarifas de los servicios públicos, como prerrequisito para bajar el déficit fiscal. Pero advierte que “recién cuando ese ordenamiento haya concluido podrá encararse una política antiinflacionaria a fondo”.

De hecho, confirma que “recién entonces podrá diseñarse un plan integral y coordinado que ponga todos los instrumentos de la política económica, los monetarios, fiscales, cambiarios, de ingresos y también tarifarios, al servicio del combate contra la inflación”.

Nuestra Posición:

Si lo aquí descripto es correcto, deberíamos esperar al menos todo este año para empezar a ver la luz al final del camino y tener una inflación con índices de un dígito. Pero la impaciencia tradicional argentina sumada a la presiones políticas, sindicales, sectoriales y propiamente económicas de nuestra sociedad da la sensación que será inviable.

En consecuencia todo indicaría que tendremos otro año par con ajustes y un  nuevo año impar (con elecciones) con políticas de distribución planificadas con la sola idea de ganar electoralmente.

O será la posibilidad de encontrar un gobierno que realmente explique los alcances de su política económica y logre hacer los cambios en todo sentido que como República necesitamos ????.

El tiempo será el implacable juez.-

 Puntos de Vista – Daniel Falduti, 06 de marzo de 2018

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