Vecinos nos envían imágenes que llamaron su atención, donde claramente se ven cables que están formando una especie de electrificación (sistema riesgoso) porque, si bien muchos buscan protegerse de los delincuentes, también pueden dañar a un tercero que no tenga nada que ver.

El escenario es el barrio Florencio Navarro, si bien aún existe un vacío legal, que prohíba o admita este sistema, muchos deciden descartarlo.

Más allá de las instalaciones caseras, los cercos que se ofrecen en el mercado, trabajan con picos de hasta 5 mil voltios con bajo amperaje y siendo 50 pulsos por minuto los que circulan por alambre.

Al tocarlo se recibe uno de estos pulsos, expulsando al intruso, siempre que el cerco esté instalado según las normas de seguridad (fuera del alcance de los niños, señalizado y dentro de la propiedad).

Al cortar un solo hilo se dispara la sirena y funciona con una batería (que le permite seguir funcionando sin interrupción ante un corte eléctrico). De ahí en más hay muchas variantes que van de acuerdo a lo que quiera invertir el solicitante, desde aviso al celular del propietario, a conexiones con empresas de seguridad.

 

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