Daniel Lusich y Silvia Marinoni, damnificados por el proyecto "Aires de Fátima", aseguran haber sido víctimas de un "ardid" que combinó el abuso de confianza familiar con el conocimiento técnico legal. La suma reclamada ronda los 200 mil dólares.
Fue una estafa moral y anímica. Nos decían que esperáramos, que ya se iba a terminar, apelando a que nos consideraban como una familia
Silvia Marioni
Daniel Lusich y Silvia Marinoni hicieron pública la acusación contra los hermanos Martín y Pablo Rachid por el incumplimiento en la entrega de departamentos adquiridos "al pozo" en el complejo Aires de Fátima.
Según relataron los afectados junto a su abogado, el Dr. Federico Putelli, la operación se inició entre 2015 y 2016. La entrega estaba pactada para noviembre de 2018, pero la obra nunca superó la etapa de estructura gruesa.
Los denunciantes sostienen que existió una maniobra dilatoria aprovechando el vínculo afectivo: una de las hijas de los damnificados era pareja de Pablo Rachid, lo que generó un clima de confianza que impidió acciones legales tempranas.
"Fue una estafa moral y anímica. Nos decían que esperáramos, que ya se iba a terminar, apelando a que nos consideraban como una familia", relató Marinoni.
Los puntos clave de la denuncia:
Monto afectado: Los damnificados realizaron desembolsos que, actualizados a la moneda extranjera, alcanzan los 200.000 dólares.
El ardid: La fiscalía deberá investigar si el cambio de contratos por unidades más grandes fue una maniobra para captar más fondos y dilatar los plazos de entrega.
Vínculo familiar: La relación sentimental entre los hijos de ambas familias fue, según los denunciantes, el eje del "abuso de confianza".
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