Hizo un corazón con piedras para demostrar su amor en medio de las sierras

Las cartas de amor desaparecieron, las plumas, las lapiceras, aromas y perfumes en un papel, hasta la marca de los labios con labial rojo intenso dejaron de existir.
sábado, 28 de marzo de 2020 · 11:45

Hace un tiempo que ya no somos aficionados a las cartas de amor y eso al parecer era lo que despertaba nuestro lado más humano, más sensible. Las cartas a puño y letra, fueron remplazadas por las nuevas tecnologías, que llevaron al olvido, a las letras corridas en una hoja por lágrimas de amor o tristeza al momento de ser creadas. 
Pruebas de amor puro, compromiso eterno, se volvieron en una relación con… en Facebook. Pero para aquellos que quieren que vuelvan los lentos, los que extrañan el romance, los que veían Titanic de la mano con su pareja, e incluso los que leían un poema para su amada, no morirán jamás. 
Desde el diario digital queremos contar esta historia de amor, en una especie de homenaje al amor, demostrando que, a pesar de las decepciones, a pesar de los tropiezos, seguirá vivo por mucho tiempo más. Y porque, aunque muy pocos lo crean todos podemos vivir una historia de amor inolvidable.  Pero para que no se olvide, tenemos que contarla.
Pocos recuerdos quedan intactos en la historia y mucho son pasajeros. Pero este caso es la excepción. 
En una apuesta entre la producción por conocer el sexo de la persona que lo hizo, no encontramos respuesta alguna. Pero eso es lo de menos. 


Seguro que le llevó mucho tiempo a este ser, el trasladar de a una las rocas, tarea nada grata para los que conocen sobre el tema, la prueba más cacera para quizás lograr entenderlo, sería cargar sobre sus manos cinco bolsas de azúcar y trasladarse con ellas aproximadamente 100 metros y a esto repetirlo ciento de veces. 
 No podemos pedir a la naturaleza que las rocas sean de un mismo tamaño, por eso entendemos que algunas de ellas pesaban más que otras. Lleno o llena de sudor y por muchos días esta persona repitió la hazaña, que quedará inmortalizada sobre las sierras, escondida en el lugar menos pensado, donde seguro solo los dueños de la historia de amor sabían… Hasta hoy.
El escenario es Cañada Honda, a 13 kilómetros de La Carolina, pero hay que caminar y mucho, por eso no hay duda que hasta el lugar llegó Sergio Ratto, un aficionado caminante de nuestras sierras, descubridor de las bellezas ocultas. A él se le ocurrió contar en imágenes el hallazgo de un corazón forjado sobre las sierras, con piedras en forma de pirca, de un tamaño importante a tal punto que se puede ver a metros de distancia. Y gracias a Sergio la historia dejó de ser de dos y se volvió nuestra. Le pusimos guion a las fotos, con la ilusión de que el amor nunca dejé de ser.

Para conocer lo sacrificado del trabajo, extraemos un fragmento de un diario digital, donde un anciano en primera persona cuenta las vicisitudes.

Don Indalecio Lucero de 63 años, es nativo del Valle de Pancanta, a 75 kilómetros de San Luis, contó sobre la Pirca, detallando que es una construcción de piedra que se levanta con las manos en los campos de la Carolina y Cañada Honda. Sirve para separar campos, hacer corrales o construir casas. Los indígenas hacían estas construcciones desde años remotos. En toda la zona esas construcciones caracterizan el paisaje y forman parte de la cultura. A Don Indalecio le enseño a levantar pircas su padre y a él, su abuelo.   

 

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