La mujer vive en el barrio 400 Viviendas Sur. Su hijo de 40 años sufrió un ACV hace dos años, no tiene pensión y ella, jubilada con la mínima, no puede afrontar los costos de una cama ni los esfuerzos físicos para asistirlo.
Graciela Barrios es el ejemplo vivo de la entrega. A sus 67 años, dedica sus días y noches a cuidar a su hijo de 40, quien desde hace dos años lucha contra las secuelas de un Accidente Cerebrovascular (ACV) que le impide movilizarse y hablar con normalidad. Hoy, su situación es crítica: debió devolver la cama ortopédica que le habían prestado y no tiene medios para conseguir una nueva.
"Soy yo y él nada más", relata Graciela con la voz cargada de cansancio pero llena de amor. Debido a que su hijo no domina el tronco y requiere medicación constante, la falta de una cama ortopédica convierte las tareas básicas en un desafío físico imposible para ella. "Para subirlo, bajarlo o darle los medicamentos tengo que hacer un esfuerzo que ya no puedo", explica.
A pesar de que otro de sus hijos la ayuda a levantarlo y acostarlo en ciertos horarios, Graciela está permanentemente al frente de su cuidado. La situación económica agrava el panorama: el hijo aún no cobra su pensión —el trámite está demorado desde 2024— y ella sobrevive con una jubilación mínima que apenas alcanza para los gastos diarios y los insumos de salud.
Cómo ayudar
Graciela no pide lujos, solo una herramienta para mejorar la calidad de vida de su hijo y aliviar el peso físico de su cuidado. Busca una cama ortopédica, ya sea en calidad de préstamo, donación o a un precio accesible que pueda afrontar.
Las personas interesadas en colaborar o que dispongan de una cama que ya no utilicen, pueden acercarse a su domicilio o comunicarse para coordinar la ayuda:
Dirección: Barrio 400 Viviendas Sur, Manzana 300, Casa 12
Teléfono: 2664 19-7850 Graciela Barrios
"Si me la prestan, mejor. O si alguien ya no la ocupa y la puede donar, sería una bendición", concluyó Graciela.