Algunos tips para el Impuesto sobre los Ingresos Brutos

El impuesto sobre los ingresos brutos alcanza el ejercicio de la actividad habitual (empresaria, civil, comercial, profesional, oficios, intermediaciones, etc.), realizada con fin de lucro, en las distintas jurisdicciones provinciales y en la CABA.
viernes, 14 de junio de 2019 · 08:24

La base sobre la cual se determina el tributo es el monto de ingresos devengados durante cada período mensual.

Resulta importante tener presente que los códigos fiscales provinciales, admiten la deducción de los créditos incobrables producidos en el transcurso del período que se liquida y que hayan sido computados como ingresos gravados anteriormente. A tales efectos, las normas remiten a “índices justificativos de la incobrabilidad”, como ser: la cesación de pagos, la quiebra, el concurso preventivo, la prescripción, la iniciación del cobro compulsivo, entre otros. De producirse el posterior recupero -total o parcial-, éste será un ingreso gravado imputable al período fiscal en que ello ocurra.

Otro tema importante es el tratamiento de las diferencias de cambio por la facturación en moneda extranjera, que suele ser la forma típica de proteger los créditos comerciales frente a la inflación. Al respecto, los códigos fiscales nada dicen. Podría entenderse que la diferencia de cambio producida entre la fecha de facturación y la de cobro no se encuentra alcanzada, por cuanto no es producto de la actividad del contribuyente. Sin embargo, los fiscos suelen considerar que está gravada, sosteniendo que no existe norma que permita su deducción.

La jurisprudencia ha ido variando. Los últimos fallos del Tribunal Fiscal de la Prov. de Buenos Aires han admitido la no gravabilidad de las diferencias de cambio (Siagro SRL del 14/8/2017; Aerolíneas Argentinas SA del 20/3/2013).

Una vez determinada la base “imponible”, sobre ella se aplicarán las diferentes alícuotas establecidas por cada jurisdicción para cada actividad. Desde el año 2008 se comenzaron a incrementar las alícuotas en función de los ingresos obtenidos por el contribuyente el año anterior, pasando el impuesto a tener “alícuotas progresivas”. Resulta importante revisar a principios de cada año la legislación de cada provincia para evitar reclamos por haber aplicado alícuotas inferiores a las vigentes.

Es conveniente tener presente que las actividades las actividades o rubros complementarios de una actividad principal –incluida financiación– estarán sujetos a la alícuota que contemple la Ley Impositiva para la principal. Entonces, cuando se cobren intereses por la financiación por atrasos en los pagos de los clientes, dichos intereses no implicarán una “actividad financiera” sino de la actividad comercial, industrial o de servicios ejercida por la empresa. Adviértase que el tratamiento descripto es para las actividades complementarias, no para las actividades secundarias.

Otro tema a tener en cuenta es el de los saldos a favor por exceso de retenciones, percepciones y recaudaciones bancarias frente al impuesto de cada mes. Hay que reparar en varias cuestiones. Primero y principal, que las percepciones y retenciones sufridas sean las que corresponden. Sucede que en ocasiones clientes y proveedores tienen mal parametrizados sus sistemas y por ende retienen o perciben cuando no corresponde. Otras veces, no corresponde sufrir las percepciones por tener en la jurisdicción implicada un coeficiente unificado menor a 0,1000. También debe verificarse que las recaudaciones no sean por pertenecer al “padrón de riesgo fiscal”. Si ello sucede, habrá que ver qué infracción/inconsistencia es la causante de tal incorporación.

Sin perjuicio de lo apuntado precedentemente, en ocasiones la superposición de regímenes de recaudación termina creando situaciones de “eternos” saldos a favor. En el Consenso Fiscal (Ley 27.429) las provincias y la CABA asumieron el compromiso de “evitar la generación de saldos a favor inadecuados o permanentes” y de establecer “un mecanismo de devolución automática al contribuyente del saldo a favor generado por retenciones y percepciones”, que en ningún caso podrá exceder el plazo de seis meses desde la presentación de la solicitud efectuada por el contribuyente. Estos compromisos tienen como fecha límite de cumplimiento el 31/12/2019, salvo que se prorrogue. Las jurisdicciones no se han apresurado para implementar estas disposiciones, pero no les quedaría mucho tiempo.

De todos modos, existen remedios administrativos y procesales para solicitar la exclusión de las recaudaciones, como también la devolución de los saldos a favor, lo cual demora su tiempo.

Finalmente, corresponderá revisar anualmente que la empresa o contribuyente no haya sido “bendecida” con el deber de actuar como agente de recaudación en alguna provincia. Hay veces en las que dicha “gracia” no se notifica, sino que opera en forma automática.

Fuente: Ambito

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