SOCIEDAD

La historia de Sabina, la camionera más joven de Neuquén

Tiene 22 años y desde que cumplió la mayoría de edad recorre las rutas argentinas y de países limítrofes. Hizo su primer viaje a los 19. “Disfruto de esto”, comenta.
lunes, 20 de agosto de 2018 · 02:51

Mientras prepara el equipo para viajar hacia Santo Tomé, al límite de Brasil, Sabina Agón, con una espontaneidad genuina, cuenta cómo decidió aventurarse a manejar un camión. Esta joven neuquina tiene 22 años y desde que cumplió la mayoría de edad recorre las rutas argentinas y de países limítrofes.

Su estatura, de no más de metro sesenta y su cuerpo delgado, parece no coincidir con el estilo de vida que eligió. Sin embargo, eso no la detiene y antes de arrancar el viaje que la alejará casi dos mil kilómetros de su casa, observa y chequea que las ruedas, el aceite, los frenos y las luces funcionen correctamente.

“Yo agarro mi bolso con ropa, el equipo de mate y ahí empieza este trabajo que amo”, señaló. Con su camión rojo de 460 caballos de fuerza, que arrastra un semirremolque térmico de 15 metros de largo, la joven camionera hizo su primer viaje a los 19 años. “Cuando pude sacar la licencia a los 18 yo sabía que en algún momento iba a manejar camiones. Terminé el secundario y como mi papá quería que estudiara entré a la universidad para hacer licenciatura en administración de empresas, pero me duró unos seis meses”, recordó Sabina con una sonrisa.

La pasión que tiene por manejar camiones nació de su contacto permanente con este tipo de vehículos. “Me crié sola con mi papá y sin mamá. Siempre iba con él a todos lados, generalmente en camiones. Si bien no se dedicaba a ser camionero siempre estuvo relacionado a la compra y venta entonces, todo el tiempo, me subía a los camiones que traía nuevos y cuando podía hacer algún viaje con él, yo estaba súper feliz”, contó. “Yo quería manejar un camión porque me gusta, me encanta”, agregó Sabina.

Recordó que su primer viaje fue a los 19 años con un cargamento de frutas hacia el Puerto San Antonio, en Las Grutas. “Como no había nadie que pudiera ir yo me ofrecí a hacerlo. Mi papá no quería saber nada, tenía miedo que me pasara algo en la ruta. Me decía que el ambiente era complicado para una mujer y más todavía siendo tan chica”, afirmó.

En ese entonces la joven aventurera ya poseía permiso de conducir, había manejado camiones pero “no un viaje de verdad”.

Con un poco de prohibición ya que en aquel momento la decisión no fue consentida por su papá, empacó algo de ropa y partió hacia la costa. “No lo voy a olvidar nunca porque ahí empezó todo lo que yo quería hacer de verdad”, dijo con entusiasmo.

Según la joven sus allegados más cercanos le avisaron desde un primer momento que “tenga cuidado sobre todo por la inseguridad”. Sin embargo sostuvo que a pesar de haber pocas mujeres manejando ese tipo de camiones la suerte depende de “cómo uno se maneje en el ambiente” y que no experimentó momentos incómodos o problemáticos.

“Miedo no tuve nunca en cuanto a eso, yo me paso más tiempo arriba del camión que haciendo sociales. Te cruzas con la gente cuando vas a cargar la mercadería o parás en alguna estación de servicios”, afirmó.

 

 

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