Carina Gallucci, sobre Carlín Calvo: "Los chicos sufren mucho el día a día de su padre"

La expareja del actor y madre de sus hijos habló sobre cómo es el día a día de Carlín
viernes, 15 de noviembre de 2019 · 08:32

Mi relación con él trasciende todos los rótulos", dice, del otro lado del teléfono, Carina Gallucci, sobre Carlos Andrés "Carlín" Calvo. El querido actor sufrió su primer ACV el 14 de marzo de 1999; y el 8 de octubre de 2010, minutos antes de salir a escena con la obra Taxi en Mar del Plata, sonaron las alarmas de la llegada del segundo.

Facundo, de 20 años , que sigue los pasos de su padre y es actor y Abril, de 13-, quien habló sobre cómo se encuentra Calvo en la actualidad, desmintió que recibe ayuda económica de los amigos de su expareja, y aludió al especial vínculo que tiene con quien fuera su marido. "Lo que hago por él lo hago como ser humano, hay un amor que sostiene todo", le manifestó Gallucci a este medio.

-¿Cómo es el estado de salud de Carlín hoy?

-Él está estable, recibe en su internación domiciliaria a los kinesiólogos, que le hacen movilización, masajes; también sumamos a una persona que hace acupuntura y eso lo mejoró notablemente, tanto en el habla como en la movilidad, y está como complemento de las demás especialidades. Después, una o dos veces por semana, el médico clínico siempre va a chequearlo, con análisis, todo está muy cuidado, y ante la menor sospecha de algo se llama a emergencias o al médico. En ese sentido, la prepaga nos posibilita esto, si no la verdad que no podría costear en absoluto. En lo que respecta a este tema, quiero hacer una aclaración. En el programa Pamela a la tarde hablaron de que los amigos de Carlín nos ayudan económicamente y eso no es así y si así fuera, lo agradecería; incluso dijeron que pagan el alquiler y la prepaga, que sería genial pero no es el caso.

-¿Vos estás a cargo de todo?

-Sí, además con Carlín habíamos hecho un negocio, eso sumado al esfuerzo que hacemos como familia de mantenerlo. Mi casa lamentablemente no es tan grande como para que él se mude acá. No es viable ni posible. Primero, porque yo ya estaba separada, aunque ése no sería el problema, el tema es que él requiere un ejército alrededor.

-Ya tienen un sistema muy aceitado...

-Tal cual. Tiene dos personas en el turno día, y después de cenar se queda durante toda la noche con otra persona, hasta que vuelven a llegar los de las 6 de la mañana. Así, todos los días, las 24 horas.

-Más allá de estar separados, lograron que su vínculo evolucione y se ubique en otro lugar.

-Es que esto va más allá de todo, no hay rótulos, no soy ni la esposa, ni la amiga, ni la amante, el amor trasciende todo eso, y nuestros hijos que hacen que se mantenga esta unidad.

-¿Cómo lidian ellos con el día a día?

-Lo sufren mucho los chicos, y los dos lo manifiestan de diferentes formas. Facundo está más presente porque vivió estando él sano, pudo vivir con su papá un montón de cosas. Abril, en cambio, tenía cuatro años y no se acuerda de nada, y le duele mucho verlo así, le cuesta un montón ir a verlo porque no tiene forma de conectarse. La saluda solamente.

-¿No puede explayarse mucho?

-No, la verdad que no, pero cada vez que nos ve se le nota que tiene una alegría enorme, y hay un vínculo grande entre Facundo y su papá, lo hace reír, le cuenta cosas, le hace muy bien.

-En cuanto a lo que aclarabas sobre los amigos, ¿se acerca gente del ambiente artístico para preguntarte cómo está?

-Pasaron tantos años que es difícil mantener los vínculos, pero el grupo que se habia formado con los cuales iba a cenar una vez al mes-cosa que no puede hacer más, porque ya no puede salir- a veces lo va a visitar, y algunos llaman por teléfono. Se entiende que cada uno tiene sus ocupaciones, pero están si uno los necesita.

 

 

-Mencionabas lo de estar atentos a las señales por posibles internaciones, ¿qué tienen que controlar?

-Lo que más asusta siempre es cuando se le sube la presión, pero igual las enfermeras automáticamente ante cualquier episodio o me llaman a mí o a emergencias, ya estamos organizados. Son episodios esporádicos, suele tener fiebre por las infecciones urinarias que se le producen al tener sonda, pero lo está sobrellevando bastante bien.

-Y ustedes minimizan los riesgos al aumentar el cuidado...

-La verdad que sí, los controles médicos son cada quince o veinte días, está mejor cuidado que nadie.

-¿Qué sentís cada vez que lo ves a Carlín?

-Yo me ocupo de él todos los días, o me llaman las enfermeras, o voy a comprar la comida, pedir los permisos, comprar la medicación, todo eso lo hago a diario. Lo que no hago a diario es ir a verlo, no termina de hacerme bien, no termino de acostumbrarme a esta situación, y trato de hacer mi vida como puedo, con los chicos. Estoy muy pendiente de ellos. Generalmente, este tipo de enfermedades que se sabe que van a ser tan largas, que desorientan mucho, enferman mucho al círculo, por eso traté de que tome una distancia nuestra casa, y que el cuidado esté enteramente disponible para él.

 

 

-¿Los afecta psicológicamente como familia este proceso?

-Totalmente, pasaron 10 años del último ACV y 20 del primero, y estoy más que acostumbrada a vivir con esta enfermedad, pero llega un momento en que cuesta. Esto pasa todos los límites, porque hago esto desde el lugar de ser humano, por mis hijos, es lo que él necesita. Además, obviamente, Carlín fue el amor de mi vida y eso va a ser así eternamente.

Fuente: La Nación

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