L-Gante se presentó en el Club Victoria

En la noche del sábado, el artista del momento se presentó en tierras puntanas, pero el show duró media hora y se suspendió por incidentes en el escenario.
domingo, 21 de noviembre de 2021 · 23:28

Un cuerpo de seguridad privada conformado por unos diez agentes no pudo con la cantidad de gente que quiso subir al escenario para tocar a L-Gante, el cantante de cumbia del momento, quien debió suspender el show en plena madrugada.

La fecha de San Luis fue en el estadio del club Victoria, donde el cantante estuvo media hora, se puso la camiseta albinegra y se fue, visiblemente molesto, por la invasión del público.

Los primeros indicios de que el show comenzaría a cambiar de rumbo ocurrieron cuando algunos arriesgados del público saltaron la valla que separaba el campo del sector vip.

Mientras sonaba El Crack Cumbiero, la banda soporte que demostró que en San Luis se baila cumbia en todos los barrios, los agentes de seguridad le explicaron a quienes no cumplieron con lo establecido que debían retirarse. Algunos no fueron respetuosos y las primeras diferencias se notaron al instante.

La primera banda soporte fue el grupo Locura, que dejó sus seguidores desparramados por la cancha. Cuando llegó L-Gante, los fanáticos del conjunto puntano seguían coreando el nombre de los locales, para que vuelvan al escenario.

El segundo indicio de peligro llegó cuando la presentación ya estaba encaminada. L-Gante se presentó a las tres de la mañana, vestido con ropa sumamente ancha y acompañado por un grupo de bailarinas que estuvo hasta que una de ellas recibió una palmada en la cola por parte de alguien del público.

Pese a lo breve del show, la mayoría de los temas que hicieron popular a Elian Valenzuela se escucharon. "Siempre andamo activo" y los que compartió junto a Pablo Lescano fueron los más celebrados, aunque también cantó su parte en "Bar", la canción editada hace pocos días y que interpretó junto a Tini Stoessel.

El tercer indicio se hizo evidente cuando una nena perdida apareció en el escenario. Hubo muchos chicos que estuvieron en el recital acompañados por algún adulto responsable (exigencia de la organización para el ingreso de menores de 16 años) aunque al menos cinco se perdieron en pleno show.

Luego de que subió al escenario el tercer chico perdido, L-Gante dijo que "de a poco nos convertimos en un jardín de infantes". El cumbiero cantó junto al pequeño, mientras buscaba a sus padres, la famosa reversión del abecedario. En ese momento, la angustia del nene se volvió alegría y por arte de magia, luego de la participación, los padres lo esperaban debajo del escenario para recibirlo. Por supuesto, le sacaron una foto con el cantante.

El locutor, parte del staff de L-Gante, advirtió que ellos se daban cuenta quiénes se perdían de verdad y quiénes mandaban a sus hijos al escenario con la excusa de estar cerca de L-Gante. "Si seguimos así vamos a tener que suspender y será una pena porque los chicos no tienen la culpa de lo que sus padres hacen por una simple foto". Por esa advertencia, el acompañante de Elian se llevó los primeros abucheos de la noche.

Luego del reto, subieron otros dos niños, presuntamente también mandados por sus padres. L-Gante empezó a impacientarse y parecía que el final abrupto estaba cerca.

El hecho que desencadenó la bajada definitiva del escenario fue el gran número de personas que subieron a bailar, mientras otros permanecían colgados en las estructuras del escenario, al tiempo que los agentes de seguridad intentaban por todos los medios, y en vano, bajarlos. En ese momento, el cantante se retiró, sin despedidas y con pocos agradecimientos, y los técnicos, de inmediato, empezaron con el desarmado de los equipos.

Algunos hechos positivos tuvo la noche. Como la humildad de Elian frente al público, a quien aconsejó, principalmente a los más jóvenes y a los niños, que no dejen de pelear por sus sueños aunque sean de barrios considerados marginados. Otro ocurrió cuando el cantante se fue y el público, ya todo en el mismo sector, tomó su rumbo hacia la puerta sin ningún disturbio. Algunos estaban contentos porque consideraron que los hechos cansaron al artista e irse fue la mejor decisión. Otros, salieron cabizbajos como si fueran los culpables que Elian y su "cumbia 420" solo les brindara  media hora de diversión.

Fuente: El Diario de La República. 

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