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La columna del profe

El fútbol puntano con 43 años de sequía

Como puede ser, que en un país donde salen jugadores y equipos, hasta por debajo de las piedras, las provincias que componen la república argentina, tengan muy pocas oportunidades de codearse con el llamado futbol profesional.

Se sabe de sobre manera, que las distancias en kilómetros dentro de nuestro territorio, son siderales, cada región de nuestro extenso territorio, no nos permite estar en contacto tan cercano a la llamada capital del país, en lo geográfico y en lo deportivo.

En décadas pasadas, los equipos que lograban clasificar al denominado Campeonato Nacional de futbol, les permitía juagar en la capital federal y de enfrentar a los mejores conjuntos de esa época y que hasta algunos, los habían podido ver en las revistas Goles o El Grafico, donde se mostraban a la opinión pública, para que el resto de sus pares, se pudiesen medir en este tipo de torneos.

Con el paso del tiempo, la tan mentada frase, Dios existe, pero atiende en Buenos Aires, se hace un poco realidad para un muchacho del interior o alguna institución, pudiera clasificar y verse cara a cara con estas grandes figuras. Se sabe de antemano que en los deportes grupales, no sobresalen los once de un equipo, por el contrario, pueden descollar algunos que otro jugador y de acuerdo a cada uno de los puestos.

Tiempo atrás grandes figuran sobresalieron en los campos de juego y tocados por la varita mágica, cruzaron el charco y se filtraron en el balompié europeo y dejaron muy bien plantados los dotes sudamericanos. Pero no es fácil llegar, menos es permanecer.

Esto lo traslado al interior de nuestro rico país y en especial a San Luis, donde tuvimos grandes exponentes y que dejaron riqueza técnica, buen trato de pelota, capacidad para la marca, guapeza para enfrentar a los contarios, que son al fin muchas de las cualidades innatas de cualquier deportista.

La pelota no se mancha se dijo por ahí, pero en nuestros tiempos, las cosas cambiaron demasiado, ya los jugadores no transpiran la camiseta, no salen a jugar por amor propio hay otros condimentos, que hacen que los mismos equipos y sus integrantes, tengan más en cuenta su imagen personal, su cuidado ante los medios de comunicación, su apariencia estética y se olvidan que el único requisito que deben cumplir es el de jugar a la pelota y no al futbol.

Porque digo pelota, porque uno se divertía con una pelota, sea de cuero, goma o media y podía hacer un montón de firuletes y salía contento de una cancha, ahora las cosas son distintas desde todo punto de vista y eso pasa que los equipos se automaticen con la manera de entrenar, de jugar, de plantear tácticamente un juego y se olvidan de jugar a la pelota.

Es tanta la brecha que se ha formado desde el interior al centro del país, que nuestros jugadores que no pueden llegar a jugar a un nivel de primera división, deben conformarse con correr detrás de un balón y nunca podrán alcanzar ese objetivo de jugar en primera, pero de un equipo de los llamados importantes. Ojala me equivoque pero como pasa en la vida, los que más se divierten son los que siempre soñaron jugar a la pelota y no al futbol.

FÚTBOL PUNTANO
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Satisfacción Satisfacción

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Esperanza Esperanza

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Bronca Bronca

75%

Tristeza Tristeza

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Incertidumbre Incertidumbre

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Indiferencia Indiferencia

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