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Venecia bajo el agua: temen el derrumbe de la basílica de San Marco

El efecto del agua de mar sobre las columnas que sostienen al templo es letal e irreversible.
viernes, 15 de noviembre de 2019 · 01:25

Los venecianos están atónitos por el desastre causado por el “Agua Grande” de la noche del martes y las malas noticias del estado de salud del bien más precioso de Veneciala basílica catedral patriarcal de San Marco. Uno de los bienes artísticos y espirituales más importantes del mundo es también el más vulnerable de la maravillosa ciudad construida no sobre la tierra firme sino sobre millones de estacas de madera. San Marco se encuentra en la parte más baja, donde las crecidas del “Agua Alta” se hacen más fuertes.

Los cambios climáticos y la básica indefensión de Venecia se conjugaron también en una furia de vientos que castigaron a cien kilómetros por hora en la noche del martes que aumentaron las dimensiones del “desastre apocalíptico”, como lo calificó el gobernador del Véneto, Luca Zaia.

Quien ha caminado dentro de San Marco se ha llevado la impresión de hacerlo sobre un piso ondulado, fruto de las estacas clavadas en toda Venecia por los remotos antepasados que se habían refugiado en la laguna vecina al mar y fundaron la ciudad, pero también por la construcción antigua en una zona precaria.

Es el agua salada mezclada con agua dulce de la laguna el peor enemigo. Funcionarios y sacerdotes de San Marco contaron que el martes por la noche ocurrió lo peor. La marea entró impetuosa en la cripta de la Basílica, la zona más preciada y delicada, agrediendo los extraordinarios mosaicos del piso y las columnas antiguas que sostienen la catedral.

Los expertos informaron al patriarca monseñor Francesco Moraglia que la sal de las mareas corroe y afecta la estabilidad de las columnas. Aunque la estructura resistió, la alarma se difunde porque el ataque del agua “es peor que el incendio de la catedral de Notre Dame de París, que afectó sobre todo la estructura exterior de la basílica”., escribió la especialista Silvia Giulia.

En San Marco, el agua y sobre todo la sal marina han ya causado una corrosión irreversible. “Es como la explosión nuclear de Chernobyl: la acción las mareas afectan como las radiaciones, van carcomiendo silenciosamente una estructura que se remonta a casi un milenio."

Una turista contempla la catedral en una plaza San Marco inundada. / dpa

Una turista contempla la catedral en una plaza San Marco inundada. / dpa

El futuro es lo que más preocupa, porque en tantos siglos, solo seis veces el agua alta penetró en la basílica. Y la mitad ocurrió en los últimos veinte años. Los cambios climáticos están haciendo crecer el nivel de los mares por los deshielos y el recalentamiento del planeta aumenta la temperatura de las aguas, lo que genera tornados, tormentas y vientos tempestuosos.

En la noche del martes, en el norte de Italia chocaron el viento siroco venido de Africa que atravesó el territorio peninsular hacia el centro de Europa, con vientos fríos provenientes de las regiones septentrionales.

El resultado fueron vientos de cien kilómetros de velocidad que agravaron el empuje de las aguas que del mar penetraron en la laguna de Venecia.

La gente camina sobre tablones para esquivar la inundación./ dpa

La gente camina sobre tablones para esquivar la inundación./ dpa

Para el fin de semana se esperan nuevas mareas altas.

Las aguas saladas, sucias de fango, castigaron las tumbas de mármol y las columnas bizantinas de la cripta bizantina de la basílica, ubicada en la base de San Marcos. Abajo están las estacas de madera en las que se apoyan los edificios, plazas y calles de “la Serenísima”, como se llamó la República de Venecia.

Carlos Alberto Tesserin, el responsable del principal monumento de la ciudad, recordó que hizo desastres la anterior marea alta de mayo del año pasado, en la que el agua también penetró en la basílica.

“Advertimos que la basílica envejece 20 años durante cada una de estas mareas, pero esta última vez envejeció mucho más”.

La plaza San Marco con su catedral de fondo, bajo el agua. / Reuters

La plaza San Marco con su catedral de fondo, bajo el agua. / Reuters

El “Acqua Granda”, como llaman los venecianas a las peores mareas, llegó a un nivel de 187 centímetros, solo 7 centímetros menos que el agua alta de 1966. Pero los efectos han sido peores que los de las mareas de hace medio siglo.

La basílica es una maravilla de mosaicos dorados que decoran sus cúpulas majestuosas y la tumba de San Marco.  La tradición narra que dos mercantes venecianos -–Buono da Malamocco y Rustico di Torcello-- sustrajeron los restos del apóstol y lo llevaron a Venecia. Cerca de su posición actual, la primera basílica para custodiar los restos del santo y sus reliquias se inició a construir en el año 832.

Trasladado a su actual posición, la iglesia construida se incendió en 976. La actual reconstrucción es de 1063 y su inmenso valor está reforzado porque la arquitectura de San Marco se inspira en la Basílica de los Santos Apóstoles de Constantinopla (actual Estambul), destruida durante la conquista otomana.

En 1231 la basílica se incendio y debió ser reconstruída, pero se salvaron las principales joyas arquitectónicas y religiosas que había en su interior.

Turistas con botas de lluvia, indispensables en una Venecia inundada. / AFP

Turistas con botas de lluvia, indispensables en una Venecia inundada. / AFP

San Marco es la más grande joya de arte bizantino viviente. Su valor es incalculable para el mundo, pero sobre todo para Occidente, porque representa una de las obras más importantes de la cristiandad.

El procurador de la basílica, Pierpaolo Campostrumi, dijo que “nos salvamos por un pelo del desastre, estuvimos a un soplo del Apocalipsis”, refiriéndose a la estabilidad de las columnas que sostienen desde la cripta toda la catedral.

El funcionario dijo que las tumbas de los patriarcas de Venecia, que se encuentran en la cripta, “sufrieron daños limitados”.

Según Campostrini, los peligros de las mareas en la cripta es que el agua salada “puede gestar problemas estáticos a las columnas que sostienen la basílica”.

El principal responsable de la basílica, Carlo Alberto Tesseerin, dijo que la instalación de bombeos del agua permiten secar el espacio en 24 horas. “Pero el daño permanecerá porque en las 20 horas de inundación la capacidad de absorción de pisos y paredes es dramática. Esperamos que no sea tan grave como tememos”.

En la mañana de este jueves, el patriarca de Venecia, monseñor Francesco Moraglia lamentó que “podemos hacer un mantenimiento ordinario, pero no extraordinario ni estructural”.

El ministro del Patrimonio Cultura, Dario Franceschini, dijo que un grupo de expertos inspeccionará la basílica con los funcionarios interno para hacer “una primera evaluación de los daños”.

Fuente: Clarín

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