Una nueva acción militar de Estados Unidos en el Pacífico oriental reavivó la tensión internacional y volvió a poner bajo la lupa el uso de la fuerza contra objetivos considerados “terroristas” por Washington. Por orden directa del presidente Donald Trump, el país norteamericano ejecutó tres ataques simultáneos que culminaron con el hundimiento de cuatro embarcaciones y un saldo de 14 personas muertas y un sobreviviente.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, confirmó la información durante una conferencia de prensa en Washington, quien además informó que México colabora en las tareas de rescate del único sobreviviente.
En un mensaje publicado en X, el funcionario detalló que “el Departamento de Guerra llevó a cabo tres ataques cinéticos letales contra cuatro embarcaciones operadas por organizaciones terroristas designadas dedicadas al narcotráfico”. De acuerdo con su descripción, las naves “transitaban por rutas conocidas del tráfico de drogas y transportaban narcóticos”.
“Estas organizaciones han matado a más estadounidenses que Al-Qaeda, y serán tratadas de la misma manera. Las rastrearemos, las conectaremos y luego las cazaremos y eliminaremos”, advirtió Hegseth en su publicación.
El secretario precisó que ocho personas estaban a bordo durante el primer ataque, cuatro en el segundo y tres en el tercero, sumando 14 muertos y un sobreviviente. “El Comando Sur de EE.UU. activó los protocolos de búsqueda y rescate (SAR), y las autoridades mexicanas aceptaron el caso, asumiendo la coordinación del operativo”, señaló.
Desde la Secretaría de Marina de México confirmaron a CNN que las operaciones estadounidenses “se llevaron a cabo en aguas internacionales y no estaban cerca de las costas mexicanas”, aunque evitaron pronunciarse sobre la situación del sobreviviente.
Una escalada sin precedentes
El Departamento de Defensa norteamericano no presentó pruebas que respalden la acusación sobre los vínculos entre las embarcaciones y el narcotráfico. Se trata, además, del primer ataque múltiple de los 11 que Washington ha reconocido desde septiembre, cuando comenzó esta nueva campaña militar en el marco de la denominada “defensa del territorio nacional” contra los cárteles de la droga.
El saldo total de los ataques anunciados desde entonces asciende a al menos 57 personas muertas, la mayoría en aguas del Caribe y del Pacífico. Fuentes de prensa y gobiernos de la región, como los de Colombia y Venezuela, cuestionaron los procedimientos, al señalar que se realizan sin autorización judicial ni declaración de guerra por parte del Congreso estadounidense.
En una operación anterior, a comienzos de octubre, el ejército norteamericano rescató a dos sobrevivientes y los repatrió a Colombia y Ecuador. Sin embargo, esta vez las autoridades no informaron la nacionalidad del único sobreviviente.
El presidente Trump ha defendido la estrategia como parte de una “guerra contra el narcotráfico” dentro del territorio estadounidense. Según su gobierno, los cárteles deben ser tratados como enemigos armados bajo el mismo marco legal que la “guerra contra el terrorismo” lanzada tras los ataques del 11 de septiembre.
Sin embargo, organizaciones de derechos humanos y gobiernos latinoamericanos advierten que estos operativos podrían violar normas internacionales y derechos fundamentales, al no estar mediadas por instancias judiciales ni comprobaciones independientes.
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