POLICIALES

Brujería y crimen: las pruebas contra la viuda del médico y su “hermana”

Testimonios y escuchas telefónicas acorralaron a Elizabeth Ventura y a su amiga Mónica Castro
viernes, 11 de octubre de 2019 · 08:49

Con ribetes cinematográficos, dignos de un guión de ficción, la investigación por el brutal homicidio del médico jubilado León Burela (64), ocurrido el 15 de abril en el barrio Kolton de Las Heras, presentó un giro inesperado: la esposa de la víctima y una amiga parapsicóloga fueron detenidas ayer en la mañana, acusadas de planear el crimen contra el hombre. 

Más allá de la nueva dirección de la investigación, lo que más sorprendió a efectivos y funcionarios judiciales fue lo que encontraron en el domicilio de “la bruja”:  los uniformados descubrieron un “altar” repleto de “trabajos” de magia negra, muchos dedicados a la fiscal de Homicidios que comanda la causa, Claudia Ríos.

"Encontré más de siete fotos mías, algunas congeladas y otras en recipientes llenos de sal gruesa. Además, había anotaciones con cosas que me tendrían que pasar y mensajes para que no avance la investigación”, relató asombrada la fiscal tras detener a las mujeres.   

Gualicho. Algunos de los “trabajos” secuestrados a la hechicera | Orlando Pelichiotti / Los Andes

Elizabeth Ventura, esposa del médico ultimado a tiros, fue imputada por homicidio agravado por el vínculo. Se cree que esta mujer es la autora intelectual. Mientras que la parapsicóloga Mónica Castro fue acusada de ser partícipe necesaria en el crimen. Ambas podrían recibir la pena de prisión perpetua y ayer por la tarde, luego de abstenerse de declarar y de realizar el llamado circuito judicial, fueron trasladadas al penal provincial. 

Sin embargo, el autor material del crimen sigue libre. Se sabe, según testigos, que quien entró a la casa del médico esa mañana de abril y lo ejecutó de cuatro tiros es un hombre joven de unos 20 años, que mide alrededor de 1,60m, de tez morena y pelo oscuro. 

Crimen por encargo y “macumba”

Elizabeth Ventura, la esposa el médico detenida ayer, denunció que el homicidio había ocurrido en medio de un hecho de inseguridad. Esta hipótesis nunca tuvo un sustento firme. Más allá de que el asesino se llevó de la casa 17 de la manzana D del barrio Kolton dos armas de fuego (una calibre 9 milímetros y una 22) dejó dinero y objetos de valor.

Además, León Burela fue sorprendido por su asesino cuando estaba en el sillón con las puertas del domicilio abiertas, cuando él era un “fanático de la seguridad”, según sentenciaron sus familiares.

Orlando Pelichiotti / Los Andes

Sin embargo, según describió la fiscal de Homicidios, las investigaciones se basaron en escuchas telefónicas, en el relato de testigos, en las incongruencias de lo declarado por la viuda de Burela y en lo aportado por las cámaras de seguridad de la zona, que revelaron que la mujer mentía en su relato. “En conversaciones hablan de esto: ‘Vos que mandaste a matar a tu marido’. (Castro) tenía el conocimiento pleno, la participación necesaria”, describió Ríos.

Y agregó: “Le atribuimos a Castro la participación necesaria al comunicarla (a Ventura) con el sujeto al que habría mandado a matar al esposo”.

Por esto, la calle Berutti de Las Heras se llenó ayer en la mañana de móviles. Un equipo se enfocó en la residencia de Ventura, ubicada al 936; otro ingresó a la vivienda de Castro, ubicada a 20 metros, al 960. Nadie entendía nada. Los dos hijos adolescentes de Ventura y del galeno asesinado vieron cuando uniformados esposaban a su madre, acusada de ordenar ultimar a su padre. 

Orlando Pelichiotti / Los Andes

Mientras que en la casa de la “bruja”, la situación fue similar. El hijo mayor de Castro, de 20 años, facilitó la tarea de la Justicia. El menor, de 11 años, optó por refugiarse en una casa vecina. Además, en el domicilio vive el padre de la acusada, un anciano de casi 100 años, quien fue contenido por las autoridades y no vio alterada su rutina. 

Decenas de “trabajos” con sal y fotos

En la casa paterna de Mónica Castro -la “ama de casa dedicada al tarot”, según se definió ella misma ante las autoridades- los peritos encontraron y secuestraron 28 recipientes de plástico de todo tipo usados para concretar trabajos de “magia negra”.

Botellas de jugo, potes de helados, tarros de leche habían sido llenados de mensajes, fotos, sal y líquidos, como vinagre. Muchas de estas ‘macumbas’ tenían como objeto “entorpecer” la investigación.

Fotos de la fiscal Ríos aparecieron en siete de estos envases, junto con mensajes escritos en papeles de no más de 5 centímetros y perfectamente enrollados, con malos deseos para la funcionaria y “muchas anotaciones sobre la causa”. 

Todo esto “condimentado” con sal gruesa y vinagre. Otros trabajos tenían fotos y mensajes para efectivos ligados al caso y para vecinos de las mujeres.

Viuda y bruja, “hermanas” 

Ventura y Castro afianzaron su relación luego del crimen. La esposa de Burela se mudó de la casa del crimen del barrio Koltón, donde compartió una vida familiar normal por muchos años, a un departamento propiedad de su amiga parapsicóloga. 

 Así, a partir del fatídico abril, la viuda y la “bruja” pasaron vivir a 20 metros de distancia. Castro dejó su departamento de Berutti al 936 para cuidar a su padre y le alquiló esa construcción a Ventura y sus hijos. 

“Ellas decían que eran hermanas. Pero nada que ver. Últimamente pasaban mucho tiempo juntas”, aseguró una vecina de las detenidas y familiar de Burela. 

La “temida” hechicera con una vida de lujos

 Mónica Castro era una mujer muy conocida de la zona. Su actividad (parapsicóloga) poco común la hacía resaltar por sobre el resto. Además, a los vecinos les llamaba la atención el alto estándar de vida que tenía para una mujer a la que “no se le conocía ningún trabajo” formal. 

Orlando Pelichiotti / Los Andes

“Mónica es una mujer muy linda y se relacionaba con muchos hombres, a los que luego los extorsionaba. Yo fui testigo cuando llegaba en su moto o en su auto y les pedía plata”, dijo un vecino. 

Este hombre aseguró que la mujer primero acordaba un cierto “trabajo” con estos clientes y luego “para que saliera bien o no se les volviera en contra” les exigía más dinero de lo acordado en un primer momento. 

“Se compraba autos 0 KM muy seguido y vacacionaba en Brasil”, analizó y sentenció: “Muchos le tenían miedo y accedían a sus pedidos”.

La Justicia tiene pruebas que demostrarían que la esposa del médico y su amiga hechicera se complotaron para contactar a un sicario que finalmente terminó asesinando a sangre fría de cuatro tiros a León Burela. 

“Mi hermano va a poder descansar en paz, doy las gracias al Ministerio Público Fiscal. La Justicia a veces se tarda, pero llega. Él era muy buena persona”, dijo notablemente conmovido Raúl Burela, hermano de la víctima.

Los Andes 

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