Cómo es la vida en prisión del médico del Garrahan acusado de pedofilia

La vida de Ricardo Guillermo Russo cambió de un día para otro. De médico respetado pasó a ser un nombre asociado a una red de pedofilia. De allí su detención y su nueva vida.
jueves, 11 de julio de 2019 · 15:11

"No sé cómo este tipo se va aguantar la cárcel. Pero no lo que tiene ahora, la cárcel en serio", afirmó un conocido del médico. Para Russo, el verdadero encierro todavía ni siquiera empezó. Sin embargo, su tiempo se agota rápido.

El ex pediatra del hospital Garrahan, detenido desde fines de mayo por los delitos de tenencia, producción y distribución de pornografía infantil tras ser delatado en una investigación internacional por Homeland Security, recibió un fuerte revés la semana pasada cuando se confirmó su prisión preventiva.

El fallo de 29 páginas de la Sala III habla de cosas graves: se detectaron 270 videos de pornografía infantil compartidos por el pediatra en la red de distribución de archivos eMule, siete de ellos con niñas de entre 8 y 12 años en actos sexuales explícitos o con tomas de sus genitales. El allanamiento a su casa terminó con la captura de sus dispositivos. Un experto de Gendarmería los peritó: había 761 fotos y dos videos con niñas y niños de 6 a 12 años. Había fotos que databan del mediodía del 24 de noviembre de 2015, 9 en total, tomadas en el Garrahan con un iPhone 6 donde se ve a dos niñas, de 6 a 9 años, que muestran sus vaginas. Luego encontraron 39 fotos de enero del mismo tomadas en la playa con una cámara digital, se veía a niñas en ellas también.

 

Hoy, Russo no está en una celda, o por lo menos no en una celda estrictamente. Está alojado en una habitación del Hospital Penitenciario de la cárcel de Ezeiza, no porque esté enfermo, sino por seguridad. Se encuentra solo en esa habitación, no la comparte con nadie más, el Servicio Penitenciario Federal recibió ordenes de la Justicia de aislarlo y monitorearlo las 24 horas. Una cámara lo enfoca todo el tiempo. Es considerado un detenido "de altísimo riesgo": las chances de que se dañe a sí mismo o que otro detenido lo dañe son elevadas.

Su privacidad es mínima. El pediatra solo puede recibir visitas si un penitenciario lo vigila, otra restricción ordenada por la Justicia. Si habla en el teléfono público, entonces lo mira fijo un carcelero. Su hijo, menor de edad, nunca lo habría visitado, afirmó Infobae.

Esta forma de encierro, por lo pronto, es temporaria. Se estima que Russo llegará eventualmente a un pabellón de agresores sexuales. 

Históricamente, la mayoría de los acusados de tenencia y distribución de pornografía infantil en el fuero contravencional porteño pactaron juicios abreviados y penas leves, sin abogados particulares dispuestos a defenderlos. Russo, aseguran investigadores del caso, quizás no tenga ese beneficio: para el pediatra, la fiscal quiere un juicio oral y público. 

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