La localidad de Quitilipi se despertó ante una escena de pesadilla. Juliana Marcela Frías (37) y su hija Diana Yerlin Gómez (17) fueron halladas sin vida en su domicilio tras un brutal ataque perpetrado por David Ojeda, expareja de la mujer mayor.
Según la reconstrucción judicial, el conflicto se inició cuando Juliana le impidió a Ojeda ingresar a una fiesta de cumpleaños en la vivienda porque se encontraba en estado de ebriedad. El agresor se retiró, pero regresó horas más tarde, una vez finalizada la reunión, ingresando a la casa de forma subrepticia.
El informe del Procurador General, Jorge Canteros, y el fiscal César Collado, detalla un nivel de violencia escalofriante:
-Ojeda utilizó el canto de un hacha para terminar con la vida de Juliana.
- Tras asesinar a su expareja, se dirigió a la habitación de la adolescente. Los peritajes confirmaron que la joven de 17 años fue violada antes de ser asesinada.
- Los cuerpos fueron encontrados tapados con una manta. La ausencia de signos de lucha sugiere que las víctimas fueron sorprendidas mientras descansaban.
Tras cometer el doble crimen, Ojeda intentó huir, pero fue capturado en un operativo cerrojo mientras caminaba por la intersección de las rutas 4 y 16. Actualmente se encuentra detenido y la causa ha sido caratulada como femicidio, a la espera de los resultados finales de la autopsia de la menor y de determinar si existían denuncias previas por violencia de género.
La búsqueda del sospechoso —identificado como la pareja de la mujer mayor— no dio tregua. El operativo cerrojo dio sus frutos cerca de las 20:00, cuando el hombre fue interceptado en el cruce de la Ruta Provincial N° 4 y la Ruta Nacional N° 16.
Al momento de la detención, la Policía secuestró un teléfono celular que será clave para las pericias tecnológicas. El imputado quedó a disposición del fiscal César Collado, quien ordenó las diligencias urgentes para elevar la causa por doble femicidio.
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