Los datos oficiales, difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), revelan que en lo que va del año ninguna de las tres grandes ramas comerciales logró posicionarse en terreno positivo. El impacto de la pérdida del poder adquisitivo se tradujo en mermas generalizadas y en una marcada dependencia del financiamiento con tarjetas de crédito para la adquisición de productos básicos.
En el segmento de los supermercados minoristas, la actividad experimentó un retroceso del 5,1% respecto al mismo mes del año anterior, lo que arrastró al acumulado del primer trimestre a una variación negativa del 3,1%. Esta contracción representa la caída más aguda para el sector desde marzo de 2025, cuando el índice sectorial había anotado una pérdida del 8,9%.
Las ventas totales sumaron 2.464 millones de pesos a precios corrientes, con un ticket promedio por consumidor que se ubicó en los 35.817 pesos. Dentro de las góndolas, el rubro de las carnes lideró los incrementos de facturación con un alza del 41,9%, seguido por panadería con el 28% y los artículos de almacén con el 22,7%. Para costear la canasta alimentaria, el 44,9% de los clientes debió recurrir al pago con tarjetas de crédito, desplazando a la tarjeta de débito al 24,8% y al efectivo al 16,6% de las transacciones totales.
Por el lado de los canales de abastecimiento mayorista, los autoservicios tampoco lograron escapar a la tendencia contractiva y anotaron una baja del 7,2% en la comparación interanual. El desplome constituye el peor indicador sectorial desde finales de noviembre de 2025, acumulando una baja del 2,6% en el primer tramo del año corriente y una merma mensual del 1,4% frente a febrero.
La facturación global del sector alcanzó los 374.252 millones de pesos, con una orden de compra promedio de 43.954 pesos por cliente. Al igual que en el canal minorista, el sector cárnico acusó el mayor avance con el 50,5%, mientras que los medios de pago alternativos, como las billeteras virtuales y transferencias, lideraron las operaciones con el 31,9%, seguidos por el crédito con el 26,8% y el dinero en efectivo con el 25,6%.
Los centros de compra registran mínimos históricos
La crisis del consumo masivo impactó con especial dureza en los centros de compras y shoppings, donde las ventas sufrieron un desplome interanual del 13,3%, encadenando un preocupante ciclo de diez meses consecutivos con variaciones en terreno negativo. Pese a una leve compensación técnica mensual del 1,5% respecto al mes de febrero, las grandes superficies comerciales cerraron el trimestre inicial con un saldo desfavorable del 5,7%.
El desglose geográfico de la facturación expone realidades dispares, con el Gran Buenos Aires concentrando 172.428 millones de pesos y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires aportando 171.130 millones de pesos, mientras que la región de Cuyo registró ingresos por 39.171 millones de pesos, evidenciando una de las retracciones más marcadas de la medición.
En cuanto a la distribución del gasto de los usuarios dentro de las galerías comerciales, el bloque compuesto por indumentaria, calzado, marroquinería y ropa deportiva retuvo la centralidad del negocio al concentrar el 38,1% de los ingresos totales de los establecimientos.
Los rubros gastronómicos, englobados en los patios de comidas, alimentos y kioscos, se posicionaron en el segundo escalafón de relevancia comercial con el 17,9% de la demanda, relegando a las divisiones de tecnología, artículos electrónicos, electrodomésticos y sistemas de computación a un modesto 11,6% de la participación general, en un contexto donde las familias priorizan el sostenimiento de las necesidades básicas.
Fuente: INDEC.
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