Crónica de un partido histórico que el pueblo Albiverde no olvidará

Hace un año Estudiantes triunfó ante San Lorenzo por Copa Argentina y avanzó a 16vos de final de la Copa Argentina 2019. Un partido de esos que parecen guionados y con un final perfecto.
sábado, 23 de mayo de 2020 · 23:46

El año 2019 para Estudiantes empezó movido. Los primeros días de enero ya tenía un compromiso: la fase preliminar de la Copa Argentina ante nada más y nada menos que su clásico rival, Juventud Unida Universitario.

Luego de superar a Juventud en un global de 5-3, se tuvo que medir ante Desamparados de San Juan. Tras de dos duros partidos, Leandro Corulo logró convertir un gol cuando el reloj marcaba 93', pasando así a 32vos de final por el gol de visitante. 

Desde el sorteo y la definición del rival para esta nueva etapa, todo fue soñado: el fixture decía que tenía que enfrentarse nada más y nada menos que ante San Lorenzo de Almagro. Después de muchas idas y vueltas, de que se barajaran muchas sedes, fechas y horarios, se confirmó que se enfrentarían en el estadio de Unión de Santa Fe, el 22 de mayo, a las 21:00. 

Estudiantes debía seguir peleando el Federal A, con un Arzubialde que hacía poco había comenzado su segunda etapa en el club. A pesar de estar puntero en la Reválida, no se hablaba de otra cosa que del partido con San Lorenzo y lo que era el sueño de muchos jugadores de ascenso: jugar con un equipo de Primera. 

Los partidos de esta Copa le sirven a los jugadores de ascenso para mostrarse y lucirse, son 90 minutos donde saben que tienen que dar un plus y muchas más personas lo verán. Con el sueño de ascender ya esfumado, los jugadores del club puntano vivieron un mes donde sólo se prepararon para este encuentro. 

El conjunto “Albiverde” viajó a Santa Fe la noche del 20 de mayo, entrenaron e hicieron reconocimiento del campo de juego el 21, como acostumbra a hacer el actual cuerpo técnico. 

El día del partido se vivieron muchas emociones, desde la mañana, hasta la charla previa a viajar al estadio. En los jugadores se podían notar muchas sensaciones: nerviosismo, ansiedad, ganas de mostrarse, arengas de todo tipo, y sobre todo, confianza en el trabajo realizado. 

El partido se dio como se había trabajado en los entrenamientos realizados en el Coliseo: atacar por los lados más débiles de un San Lorenzo que venía con malos rendimientos, y sobre todas las cosas, que cada jugador se convenciera de que los partidos pueden ganarse con un buen planteo, sin importar los presupuestos. 

Esa noche donde los rendimientos de los jugadores fueron perfectos, del minuto 0 al 90, sin bajar la intensidad y con las tareas bien organizadas. El gol de Alejo Distaulo al amanecer del partido terminó de confirmar que sí se podía, y que lo que tanto se había practicado se estaba haciendo realidad. 

Con un trabajo magnifico de Emmanuel Gimenez en la mitad de la cancha, un Germán Montoya que apareció en los momentos calientes, y con un nivel de los jugadores en una vara alta, coronaron la noche mágica con el gol del goleador Juan Amieva a los 2’ del segundo tiempo.

Todo lo que pasó después de ese gol fue utilizar las armas y aguantar el partido, pero jugando a lo que Estudiantes practicó. Los cambios del técnico fueron en el momento justo, la arenga entre ellos y las gestos de algunos mostrando que no había que sacar el pie del acelerador, que quedaba mucho. Ambos golpes en el momento justo y una noche perfecta. Estudiantes daba el primer batacazo del certamen y San Luis deliraba.

Cuando el árbitro pitó el final se desató la euforia. Un abrazo sentido de todos los jugadores en la mitad de la cancha, mientras saltaban y festejaban, muchos con lágrimas en los ojos, con el sentimiento de que se cumplió lo que tanto se trabajó durante tantos entrenamientos. 

El cheque fue el más solicitado en las fotos y los festejos, al punto que la organización de la Copa tuvo que sacar a los jugadores que festejaban de cara a los hinchas que viajaron y se hicieron sentir en el estadio de Unión. 

Sin dudas es y será siempre un partido recordado por muchas cosas. No sólo por la magnitud del rival, si no por cómo se ganó, por el rendimiento individual y colectivo de todos los jugadores y cuerpo técnico. El camino de el "Verde" en esta copa mágica siguió, pero sin dudas este es el partido que más se recordará.

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