PASIÓN DEPORTIVA

El debut de Messi en el Parque de los Príncipes: una fiesta de gala que terminó con el crack en el banco, Pochettino en la mira e Icardi como héroe

Hasta el primer ministro Castex y el expresidente Sarkozy dijeron presente en el agónico triunfo de PSG 2-1 sobre Lyon.
lunes, 20 de septiembre de 2021 · 08:33

La cumbre del fútbol en París. La fiesta de gala, el debut definitivo de Lionel Messi en su casa, el espléndido estadio Parc des Princes, frente al Bois de Boulogne. En un domingo nublado y amenazando lluvia, las tribunas se llenaron para verlo en el partido entre el Paris Saint-Germain y el Olympique de Lyon, uno de los tradicionales e históricos adversarios del club "qatarí".

Pero no fue una ocasión galáctica para el mejor del mundo. Dio todo, pero también "perdió" y fue retirado antes del final, furioso con el entrenador. Mientras estuvo sobre el césped, su amigo Neymar recuperó sus piernas y su estilo y pudo acompañarlo en algunas de las acciones. Una vez que estuvo afuera, lo que no consiguió Messi, lo logró Mauro Icardi: ganar el partido con un agónico cabezazo.

Todo, con dos invitados de honor en la tribuna presidencial: el primer ministro francés Jean Castex y el expresidente Nicolás Sarkozy, quien vive al lado, junto al embajador argentino Leonardo Constantino y el extenista devenido en músico Yannick Noah.

Fue un partido difícil, entreverado, con un Lyon preparado para rivalizar con absoluta dignidad. Y con una imagen que se terminó robando el protagonismo: la de Messi reemplazado 15 minutos antes del final, su consecuente gesto y la polémica.

¿Una señal en la previa?

Mauricio Pochettino es calmo, cartesiano, equilibrado en las definiciones de sus jugadores. "(Messi) está tranquilo. Sabe que puede ser su primer partido frente a la afición. Pero lo más importante es que el equipo está tranquilo, centrado en la idea de hacer un partido mejor que el miércoles", relativizó el entrenador argentino del PSG antes del partido.

Leo se encontró con rivales duros, pero respetuosos y encantados de enfrentarlo. “Hay que jugar duro contra él, pero con respeto", dijo Peter Bosz, entrenador de OL, sobre el crack albiceleste.“Para contrarrestarlo, creo que tenemos que hacerlo colectivamente. He visto muchos partidos de Messi en el pasado. Me quedé en casa para verlo jugar y fue un placer. Será un placer enfrentarlo y me alegrará aun más si ganamos. Es un jugador que tiene unas cualidades extraordinarias. Solo se puede jugar contra él en equipo. Debemos respetarlo como a todos los jugadores”, explicaba el nuevo entrenador del Olympique Lyonnais.

Antes del match, Pochettino mencionó un tema delicado (¿y premonitorio?): cuándo y cómo ceder los jugadores para las selecciones nacionales, un tema que deberá “ser eventualmente revisado”, especialmente con los sudamericanos. ”Debemos ir por la exigencia de los resultados y no poner en riesgo la salud de los jugadores”, había alertado.

La incómoda salida

ليو ميسي لم يصافح بوتشيتينو 😡🤝 pic.twitter.com/BvpB986Fr0 — Messi media (@Fcbmedia14) September 19, 2021

Fue sorpresivo, inesperado. A las 10.10 de la noche parisina, Pochettino tomó una decisión que no hizo feliz a Messilo sacó y lo reemplazó por Achraf Hakimi a los 76 minutos del partido.

En el match de su debut, Messi terminó en el banco. Si bien tuvo unas buenas acciones que pudieron terminar en gol en los primeros 45 minutos, no llegó a desplegar todas sus habilidades ni sus talentos. Esa, tal vez, fue la razón por la que lo removió.

Messi no se privó de mostrar su desagrado con una mirada negra hacia su manager. Casi ignoró el puño de manos que le lanzó Pochettino en el borde del campo de juego, antes de mirarlo con una cara extraña, de incredulidad, e ir a sentarse en el barco. No comprendió la decisión del técnico y le dijo unas palabras que nadie pudo repetir.

Messi mira a Pochettino sin entender. Foto Alain JOCARD / AFP

Messi mira a Pochettino sin entender. Foto Alain JOCARD / AFP

Cuando fue la conferencia de prensa, el entrenador no pudo eludir la incómoda situación que se produjo en el campo de juego con su nueva estrella.

“Creo que todo el mundo sabe que tenemos muy buenos jugadores, con una plantilla de 35 personas. Tenemos que tomar decisiones, en el grupo y luego en el partido, pensando en lo mejor para el equipo y para cada jugador. A veces las decisiones son positivas o no. Pero por eso entrenamos y nos mantenemos al margen para tomar decisiones. Puede que le guste o no. Esta es mi decisión. No pueden jugar más que once”, dijo el técnico argentino para explicar la salida de Messi.

“Yo le pregunté como iba y me dijo que bien”, respondió Pochettino. Las redes sociales mostraban una foto de Pochettino con su mano estirada e ignorado por Messi. El argentino fue el mejor de los delanteros, pero no logró combinar con Mbappé y Neymar nuevamente, como el equipo que sueña el DT.

No la primera, sí la más especial

Los ultras del PSG. Foto Noel Smart

Los ultras del PSG. Foto Noel Smart

EL “MNM”, como se ha rebautizado al tridente de oro -Messi, Neymar y Mbappé- tuvo acción desde el arranque pese a las dudas: los kinesiólogos y los médicos del PSG hicieron milagros y repararon el tobillo y el dedo gordo de Kylian Mbappé, que se había lesionado en Brujas. Una orquesta en ataque, especialmente, a la que se sumaba el incansable Angel Di María, pero que no consiguió aún el objetivo de la armonía.

No era la primera vez en este campo de juego para Messi como jugador del PSG, tras su corta presentación social cuando llegó a París. El seis veces ganador del Balón de Oro había visitado muchas veces el Parc des Princes con el Barça. Su último partido en Champions League con el FC Barcelona fue precisamente aquí, el pasado mes de marzo, con un magnífico gol pero con eliminación en octavos de final.

El internacional argentino jugó a menudo en París durante sus años en el conjunto catalán. De hecho, su nuevo club es, con el Chelsea inglés, al que más se ha enfrentado en la Copa de Europa (10 partidos).

El PSG entró con sus camisetas azules y al son de la música de Phil Collins, su mantra. Los “ultras” parisinos se habían instalado en la tribuna Virage Auteuil. La barra del Lyon, por su parte, se ubicó a la derecha con sus banderas y  su banda, detrás del arco. Competencia de cantos, coreografías e insultos. Celebraron la titularidad de Messi, Neymar y Mbappé con grandes ovaciones cuando se los anunció por las pantallas.

El PSG hacía la entrada en calor, un “Showtime” frente a la hinchada, que deliraba. Bengalas coloradas se encendían en la tribuna del PSG y el humo se hacía dueño de la escena. Incluso molestó durante los primeros minutos del partido.

Seguridad y presupuestos

El expresidente Nicolas Sarkozy dijo presente. Foto Noel Smart

El expresidente Nicolas Sarkozy dijo presente. Foto Noel Smart

La seguridad en el estadio era tan fuerte como siempre. Pero alrededor se habían sumado barras de cemento anti bombas porque en Francia se está celebrando el juicio por los atentados terroristas en los cafés y el Bataclan y el alerta es particularmente alta. Un ataque en los Campos Elíseos, con una escopeta esa misma tarde, había dejado cuatro heridos y se sentía tensión en Paris.

A las 20.45 comenzó el partido ante un oponente que ha hecho tres compras millonarias para disputar esta Liga francesa y agregarle competitividad. Lyon reclutó a Jerome Boateng, exBayern, que se transformó inicialmente en el dolor de cabeza para el PSG hasta que se agotó; a Emerson, exChelsea y a Shaquiri, ex Liverpool, para este nuevo desafío futbolístico.

Fue un duelo entre los dos presupuestos futbolísticos más grandes de Francia. El PSG sigue privado del español Sergio Ramos, lesionado y sin debutar, y del italiano Marco Verrati. Pero pudo contar con la presencia de Di Maria e Idrissa Gueye.

Distinto resultado, mismo diagnóstico

“Es normal que necesitemos tiempo para generar automatismos y que se creen lazos entre los jugadores. Solamente se necesita tiempo. Tenemos un equipo de enorme talento y más pronto que tarde vamos a encontrar los resultados que queremos”, había dicho el DT del PSG antes del partido.

Al final podría haber ratificado el mismo diagnóstico. Aunque no fue la desilusión de Brujas y esta vez se llevó los tres puntos, a los intérpretes del PSG les faltan horas de jugar juntos, con una estrategia común y una complicidad que solo se consigue con el tiempo, no con las estratosféricas y millonarias transferencias.

La vida antes y después del cambio: un partido, un triunfo agónico

Este domingo el PSG debía demostrar que el tridente más caro del fútbol no sonaba como un piano desafinado, como pasó en Brujas. Le exigían visión, trabajo en común, paredes, inteligencia y sobre todo, goles. Mostrar una solidez que no se vio en el partido de Champions y una absoluta complicidad. Y aunque hubo destellos, no alcanzó a brillar.

Hubo un Messi distinto sobre la derecha, que atacaba y defendía. Fue el autor de bellas aceleraciones que dejaron mudo, suspirando al estadio en el primer tiempo. Pero no pudo definir en dos importantes ocasiones: un duelo frente a Lopes tras asistencia de Neymar pisándosela hacia atrás con la suela y un magistral tiro libre que dio en la unión del palo con el travesaño.

Neymar en el piso, todo Lyon reclama. Fue un partido atractivo y tenso. Foto Noel Smart

Neymar en el piso, todo Lyon reclama. Fue un partido atractivo y tenso. Foto Noel Smart

Cada acción del argentino es seguida con recelo. La seguridad del PSG supervisaba todo el tiempo: no se puede filmar en el estadio. Los derechos televisivos de imagen son respetados a rajatabla. Los que lo hacen y no lo respetan no son acreditados nuevamente.

El arquero italiano del PSG tenía que decir presente tras de una jugada en que Toko Ekambi desairó a Thilo Kehrer y centró sobre Xherdan Shaquiri, que se acomodó y  pateó de zurda al segundo palo: Donnarumma la rechazó. Ekambi, Shaquiri y el brasileño Paquetá fueron por momentos una pesadilla para el PSG. El estadio se enardecía. En la tribuna del PSG se produjo un incendio con una bengala. La seguridad llegó y tomó el control.

Era un gran combate futbolístico en el Parque de los Príncipes, con un público encantado de ver buen fútbol, con un Lyon muy bien preparado para enfrentar a los galácticos. No pararon de cantar unos y otros, alentándolos.

El primer tiempo terminó empatado cero a cero. El estadio estaba lleno y el público, ataviado en camisetas y echarpes de su club, con la 30 de Messi (que se cotiza a 180 euros y es la más vendida junto a la de Neymar, Marquinhos y Mbappé) se abalanzaba, aprovechando estos últimos días de verano, sobre los bares, donde la comida se pide previamente por internet.

El estupendo cabezazo de Icardi a la victoria. Foto Noel Smart

El estupendo cabezazo de Icardi a la victoria. Foto Noel Smart

Al regreso, las emociones no tardaron; quizá incluso alguno se lo perdió: a los 8 minutos del segundo tiempo, golazo del brasileño Paquetá, omnipresente en toda la cancha, gran hombre del partido hasta entonces.

A los 17 minutos, penal contra Neymar, bien fabricado por el brasileño y sancionado a Malo Gusto. Rugía el estadio. Las dos tribunas de los fans competían con el aliento. Gol del brasileño y a buscar la victoria.

La magia del fútbol ofreció un nuevo capítulo, esta vez con decisión técnica incluida. El PSG no encuentra aún el rostro de un verdadero equipo, no logra sonar como un violín o lucir como un perfecto ballet. Pero cuando todo se creía perdido, Mario Icardi lo llevó al triunfo de un cabezazo que selló el 2 a 1 y cerró lo que fue suspenso hasta el final ante un rival que fue un bello equipo, con muy buen fútbol. Y con Messi en el banco.

CLARÍN

Valorar noticia

0%
Satisfacción
0%
Esperanza
0%
Bronca
0%
Tristeza
0%
Incertidumbre
0%
Indiferencia

Comentarios