Historia del Cristo de la Quebrada

El descubrimiento del Cristo de la Quebrada le correspondió a don Tomás Alcaraz, quien encontró el Cristo dentro de un árbol de algarrobo. Se piensa que el hecho ocurrió entre 1847 y 1868.
lunes, 3 de mayo de 2021 · 07:30

En cuanto al lugar es casi seguro fue el mismo donde se instaló la capilla. Existe una versión que asegura que una vez encontrado este tesoro religioso fue llevado por don Tomás a su casa de la cual desapareció a los pocos días, tras una angustiosa búsqueda fue encontrado en el mismo lugar en el que fue hallado. De ahí la decisión de don Alcaraz y su esposa Manuela, de que el santo permaneciera en el mismo lugar.

Fue el obispo Monseñor Di Pasquo, quien hizo refaccionar la capilla y colocar un hermoso Vía Crucis de mármol de Carrara, cuyas figuras son de tamaño humano.

El 3 de mayo se festeja el día del Cristo. Desde el 1° al 3 de mayo, este pequeño poblado se colma de personas provenientes de distintos puntos del país, se reciben durante los tres días a más de 200 mil visitantes.

Paralelo a la fiesta en estos días se instalan cientos de puestos de venta de diferentes artículos, principalmente indumentaria y artesanías regionales.

El descubrimiento del Santo de la Quebrada le correspondió a don Tomás Alcaraz, no se saben detalles sobre cómo se produjo el hallazgo, y se presume que el árbol donde se lo encontró fue un algarrobo, que se encontraba donde luego se levantó la capilla, aunque testimonios orales, lo ubican en el camino del Vía Crucis.
“Existe una versión que roza lo legendario que asegura que una vez encontrado este tesoro religioso fue llevado por don Tomás a su casa de la cual desapareció a los pocos días y que lo encontraron, tras una angustiosa búsqueda en el mismo lugar que fue hallado, interpretando los circunstantes, entre los que estaban Alcaraz y su esposa Manuela, que el santo era de todos y que por lo tanto era su deseo permanecer allí”.
La leyenda manifiesta que Tomás Alcaraz era ciego, situación que no se puede probar, lo que sí se sabe es que “era hijo natural -ilegítimo se le llamaba en esa época- de doña Casimira Alcaraz, hija a su vez de don Nicolás Alcaraz y de doña Felipa Lucero. Había dejado la madre de Juan Tomás Alcaraz, tal su nombre completo, una herencia bastante importante, que consistía en un campo de 1.667 hectáreas y que fueron tasados en su tiempo en el precio de $ 3.600. Este campo permitía la crianza de ganado vacuno y equino, además de cabras y cerdos. Por cierto que el establecimiento le permitía un cómodo pasar, por lo que desde ya afirmamos que Juan Tomás Alcaraz, nunca fue un simple hachero como lo quieren mostrar algunas de las versiones populares.
Por cierto que aún siendo propietario, con toda seguridad debe haber sido diestro en todo tipo de tareas rurales, pues su vida entera la pasó en el campo. (…)
Está descartado que Alcaraz haya sido un simple hachero y mucho menos ciego. Lo que sí queda fehacientemente establecido era su condición de analfabeto que ´ni sabe dibujar la firmar (…)
Sobre la fecha del descubrimiento, los autores Gutiérrez y Moreno dicen: “es imposible fijar una fecha cierta del hallazgo del Santo Milagroso, pero el investigador Maldonado fija dos fechas claves para determinar con mediana aproximación la época probable, éstas son la del casamiento entre Tomás Alcaraz y María Manuela Gómez en el año 1847 y la que corresponde a la fundación en 1868. Según el autor mencionado formar la población de la villa debe haber llevado un tiempo prudencial, para que el Gobierno haya tomado la determinación de dejar de considerarla una vecindad, consecuentemente el encuentro con el Cristo debe haber ocurrido entre los años 1850 y 1860 aproximadamente.
También el acta matrimonial nos anoticia que don Juan Tomás Alcaraz vivía en El Guanaco y que su desposada, según reza el acta labrada en la Iglesia Parroquial de San Luis, era ´de la misma vecindad, corroborando así que el hallazgo del Santo fue el motivo excluyente de ir a vivir a ese paraje que luego sería, con el correr de los años la Villa de la Quebrada. Además... qué otro motivo tenía instalarse en el lugar alejado del único camino que comunicaba con San Luis. Sin duda el milagroso hallazgo”.
“Don Tomás Alcaraz y los primeros pobladores que veneraron al Santo, mantuvieron una correcta actitud ciñéndose, para su veneración, fielmente a los preceptos de la Iglesia Católica. Los homenajes comenzaban con una novena, que también realizaban en forma particular los fieles como así también los rezos de rosarios y culminaba con la ´procesión, usando para tal fin una réplica que llamaba ‘el personero’, pues al Cristo hallado, nunca lo sacaban del templo. Del mismo modo que el crucifijo que se da a besar a los peregrinos se lo denomina el ´representante’”. Gutiérrez, Ricardo y Moreno, Hugo Aurelio.

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