El tribunal declaró este viernes culpable a Jonathan Raúl Andrada Villagra como autor responsable de múltiples delitos de abuso sexual y violencia de género cometidos contra cinco mujeres, y lo condenó a la pena de 16 años de prisión, accesorias legales y costas procesales.
Según el veredicto, votado de manera unánime, Andrada Villagra fue hallado culpable de tres hechos de abuso sexual con acceso carnal en perjuicio de tres damnificadas, delitos previstos en el artículo 119 tercer párrafo del Código Penal.
Además, fue condenado por lesiones leves agravadas por el vínculo y mediando violencia de género en perjuicio de otra de las víctimas, y por lesiones graves agravadas por el vínculo y la existencia de violencia de género contra la quinta denunciante.
El tribunal consideró que todos los hechos concurrieron en concurso real y dispuso la continuidad de su alojamiento en el Servicio Penitenciario Provincial.
Por otra parte, los jueces absolvieron a Andrada Villagra en relación a los hechos denunciados por tres víctimas, al aplicar el principio de la duda a favor del acusado, previsto en el artículo 8 del Código Procesal Penal y el artículo 39 de la Constitución provincial.
En el caso, intervinieron la Fiscalía de Juicio N° 1, a cargo de Virginia Palacios, y la Fiscalía de Género N°1, cuya titular es Delia Bringas, quien llevó adelante la instrucción de la causa.
El veredicto, emitido por el juez José Luis Flores y las juezas Adriana Lucero Alfonso y María Eugenia Zabala Chacur, se conoció tras nueve horas de debate oral donde el tribunal escuchó las declaraciones de la madre y de la novia del acusado, y luego los alegatos de clausura del Ministerio Público Fiscal y del Ministerio Público de la Defensa, representado por el Defensor de Juicio N° 1, Esteban Sala y por la Defensora adjunta N° 1, Agustina Tobares.
“Yo no abusé a nadie y quiero que se haga justicia”, fueron las últimas palabras que dijo Andrada Villagra antes que los magistrados se retiraran a deliberar. Las denunciantes siguieron toda la audiencia de manera presencial.
La fiscal Virginia Palacio reconstruyó ante el tribunal una trama que, según su teoría del caso, estuvo sostenida por la violencia física, psicológica y sexual que Andrada Villagra ejerció durante más de una década sobre ocho mujeres a las que conoció, en su mayoría, a través de redes sociales.
La representante del Ministerio Público Fiscal describió relaciones marcadas por el aislamiento, el control extremo, las amenazas y los abusos sexuales reiterados. En varios de los casos, las víctimas relataron haber sido golpeadas, privadas de su libertad, amenazadas con armas de fuego o sometidas bajo coerción psicológica. También surgieron denuncias de hostigamiento permanente, manipulación emocional y amenazas de muerte.
A lo largo de su exposición, la fiscal sostuvo que el imputado desplegó un patrón sistemático de violencia de género que se repitió en cada una de las relaciones denunciadas. Varias de las víctimas coincidieron en describir escenas de celos extremos, agresiones físicas, control sobre sus comunicaciones y amenazas para impedir que denunciaran los hechos o abandonaran el vínculo.
La fiscal también cuestionó los estereotipos en torno al acusado y señaló que se reiteró “el estereotipo de este señor amable, afable”, que, según afirmó, “claramente inducía a sus víctimas a que si las golpeaba dijeran que no, que se habían caído de una moto”.
En algunos de los hechos investigados, Palacios desistió de sostener la acusación por el delito de privación ilegítima de la libertad al considerar que, durante el debate oral, no se reunieron pruebas suficientes para acreditar esa conducta. La fiscal pidió que el hombre de 35 años fuera condenado a 25 años de prisión.
En las afueras del edificio judicial, Celeste Videla, una de las denunciantes y pieza clave para visibilizar el raid delictivo del imputado, dialogó con la prensa sobre las expectativas del fallo y el duro proceso que debieron atravesar las sobrevivientes.
De acuerdo con el testimonio de Videla, Andrada Villagra utilizaba un patrón de conducta reiterado para ganar la confianza de sus víctimas antes de exhibir su faceta violenta:
"Al principio era la persona ideal. Una vez que tenía la confianza, ejercía todo tipo de violencia: golpes, violencia física, abuso sexual y psicológica. De todo tipo".
Celeste fue la última mujer en radicar una denuncia formal en el año 2024, acción que funcionó como un catalizador para que el caso tomara estado público y permitiera unificar las presentaciones judiciales de otras víctimas. A lo largo del debate oral, el comportamiento del acusado fue descrito como "desafiante" tanto con los trabajadores de prensa como con los propios magistrados y funcionarios del ámbito tribunalicio.
Las víctimas y sus familias sostienen que el daño infligido requiere una sanción penal alta y sin atenuantes. Al ser consultada sobre lo que considerarían una resolución justa, Videla fue tajante:
Monto de la pena: Solicitan un piso de 25 años de prisión efectiva. "Que no se baje tanto la pena; incluso 25 años nos parece poco", señaló.
Casos juzgados: El debate actual contempla formalmente ocho expedientes, aunque las sobrevivientes aseguran que el número real de damnificadas es considerablemente mayor. Estimaron que existen hechos que se remontan a fechas anteriores al año 2013, protagonizados por mujeres que no pudieron avanzar con la vía legal por temor o desprotección.
Andrada Villagra, de 35 años enfrenta cargos por abuso sexual con acceso carnal, privación ilegítima de la libertad, lesiones leves y lesiones graves, agravadas por el vínculo y por mediar violencia de género, además de daños; todos en concurso real.
Los delitos que se le endilgan se cometieron presuntamente entre el 2014 y 2025 y según la investigación llevada adelante por la Fiscalía, el acusado contactaba a las víctimas a través de las redes sociales y que una vez que se ganaba la confianza ejercía todo tipo de violencia.
El primer testimonio que recepcionó el tribunal fue el de una mujer que conoció a Andrada por Facebook en 2013. Dijo que con el tiempo comenzaron a salir a correr y así entablaron un vínculo cercano. En su relato, atravesado por momentos de llantos, la mujer dijo que entre el 2014 y 2016, fue víctima de hechos de violencia sexual presuntamente cometidos por el imputado, con quien había entablado un vínculo previo a partir de un contacto a través de redes sociales.
La joven relató que sufrió situaciones de hostigamiento, intimidaciones y amenazas que generaron un contexto de sometimiento y vulnerabilidad, y que, a mediados de 2016, fue interceptada en la vía pública y trasladada por la fuerza a un domicilio, donde habría sufrido agresiones físicas, amenazas con un arma de fuego, abuso sexual y privación ilegítima de la libertad durante varias horas. De acuerdo con el relato, la mujer logró retirarse del lugar aprovechando una circunstancia que le permitió escapar y poner fin a la situación denunciada.
El caso también reabrió el debate sobre la velocidad de respuesta de los estamentos judiciales ante las denuncias de género de vieja data. "Pedimos justicia para que no vuelva a suceder, porque hay denuncias de años anteriores, muy atrás, y nunca hicieron nada. Si la justicia hubiese actuado en su momento, se habría evitado que llegaran todos los demás casos" delató la joven.
La segunda víctima en declarar dijo que conoció a Andrada entre 2017 y 2018 y que mantuvo una relación de pareja con el imputado, iniciada a partir de un contacto por redes sociales. Según su relato, durante el vínculo se habrían registrado reiterados episodios de violencia física, sexual y psicológica ejercidos por el acusado, en un contexto de agresiones, amenazas y conductas destinadas a ejercer control y sometimiento sobre la víctima.
Entre los hechos relatados se incluyen amenazas que pusieron en riesgo su integridad física y nuevas agresiones ocurridas hacia el final del vínculo, una de ellas presenciada por un menor de edad. Tras un episodio de violencia que requirió atención médica, la mujer logró alejarse definitivamente del imputado y cesó todo contacto con él.
Finalmente, Celeste destacó que el sostén psicológico, el respaldo familiar y la unión colectiva de las víctimas resultaron los pilares fundamentales para poder sobrellevar el proceso judicial y visibilizar públicamente el calvario generalizado.
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