El gendarme argentino Nahuel Gallo puso fin este domingo a una de las detenciones más controvertidas de la crisis política venezolana, tras permanecer secuestrado por el aparato de seguridad chavista durante 448 días. La noticia fue confirmada por su pareja, María Alexandra Gómez, quien a través de sus redes sociales anunció con profunda emoción que el efectivo catamarqueño ya se encuentra en pleno vuelo de regreso a su país.
La liberación, que se produjo bajo el amparo de una reciente ley de amnistía, marca el cierre de un capítulo de extrema tensión diplomática que incluyó incomunicación total, tortuosas sospechas de magnicidio y una huelga de hambre por parte del detenido.
La trama de su liberación tuvo como protagonista a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). Mediante un comunicado oficial, la entidad que preside Claudio Tapia agradeció la disposición de la actual mandataria venezolana, Delcy Rodríguez, y destacó el rol de la Federación Venezolana de Fútbol como puente humanitario.
El operativo de retorno quedó inmortalizado en una fotografía donde se observa a Gallo al pie de un avión junto a directivos de la AFA, quienes facilitaron el contacto y la logística para que el gendarme pudiera abandonar territorio venezolano tras el desmoronamiento del círculo de poder de Nicolás Maduro.
La pesadilla de Gallo se inició hace 14 meses, cuando ingresó a Venezuela desde Colombia por vía terrestre con el único objetivo de conocer a su hijo, Víctor. Sin embargo, pocos días después de su arribo, fue señalado públicamente por el entonces presidente Maduro como parte de un complot para asesinar a la vicepresidenta.
Desde ese momento, el gendarme entró en una nebulosa de "desaparición forzada" que solo comenzó a disiparse tras la captura de Maduro en enero pasado por fuerzas estadounidenses y el posterior tutelaje internacional sobre el nuevo gobierno de transición.
La presión ejercida por el propio Gallo, quien inició una huelga de hambre para exigir su excarcelación, sumada a las gestiones deportivas y políticas, aceleró los tiempos de una liberación que se esperaba desde fines de febrero.
Tras una breve llamada telefónica de 10 minutos con su mujer días atrás, la primera en más de un año, el gendarme recibió finalmente el salvoconducto para abordar el avión de regreso. En Argentina, lo espera una familia que nunca cesó el reclamo y una sociedad que siguió minuto a minuto la vulneración de sus derechos en el Helicoide y otros centros de detención caraqueños.
Fuente: Medios de Buenos Aires.
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