La Plaza Independencia de Tandil, epicentro de la vida social de la ciudad, amaneció con una imagen que alteró la rutina de los vecinos: los restos retorcidos de la camioneta en la que Iván González, de 21 años, perdió la vida el pasado 20 de julio. La decisión de la familia de exponer el vehículo busca visibilizar un reclamo de justicia que consideran ignorado por los tribunales.
El siniestro ocurrió durante la madrugada del Día del Amigo, en el kilómetro 169 de la Ruta Nacional 226, cuando Iván y su mejor amigo, Jeremías Aguilar, fueron chocados frontalmente por una Ford Ranger que circulaba a más de 120 km/h, en contramano, con luces altas y conducida por Ignacio Clemente (34), quien arrojó resultado positivo en el test de alcoholemia.
Las pericias técnicas del caso son contundentes y han profundizado la indignación de los allegados a la víctima. Se determinó que Clemente no solo manejaba bajo los efectos del alcohol en una provincia con normativa de alcohol cero, sino que tenía su licencia de conducir vencida desde hacía ocho meses.
A pesar de la gravedad de estos agravantes, el conductor permaneció detenido apenas dos semanas y actualmente goza del beneficio de prisión domiciliaria con tobillera electrónica. Esta situación llevó a los González a tildar la actuación judicial de "cómplice", exigiendo que la carátula sea elevada a homicidio simple con dolo eventual, lo que implicaría una pena de hasta 25 años de prisión efectiva.
Detrás de la chatarra expuesta en la plaza late la historia de un joven estudiante de Ingeniería Industrial, apasionado por el automovilismo y recordado por su familia como un hijo ejemplar.
Jeremías, el sobreviviente del choque, reveló un detalle que marcó el duelo de los padres: "Iván me salvó la vida". Según su relato, los reflejos intactos de Iván, quien esa noche solo bebió agua mineral para poder conducir, le permitieron realizar un volantazo de último segundo que evitó que el impacto fuera totalmente frontal para ambos, sacrificando su propio lado del vehículo para proteger a su amigo.
Hoy, el legado de Iván ha tomado forma de charlas educativas. Su hermano Lucas y el propio Jeremías recorren colegios secundarios de la región relatando su experiencia para concientizar sobre el peligro de combinar alcohol y conducción. Mientras tanto, la querella representada por el Dr. Gastón Argeri insiste en que no existen condiciones de salud ni familiares que justifiquen la morigeración de la prisión para Clemente.
Con la exposición del vehículo frente al Palacio Municipal, la familia González ha dejado claro que no permitirá que el nombre de Iván se diluya en los expedientes, utilizando el impacto visual de los fierros aplastados como un espejo de la realidad que la justicia, según ellos, se niega a ver.
Fuente: Clarín.