“Va a ser especial, un partido muy especial para mí porque es el último de Eliminatorias. No sé si después habrá algún amistoso o más partidos, pero sí que es un partido muy especial y, por eso, me va a acompañar mi familia, mi mujer, mis hijos, mis padres y mis hermanos, todos los que puedan”, había anticipado Lionel Messi de cara al duelo ante Venezuela. El capitán de la selección argentina sabía que el choque no iba a ser uno más: ni más no menos que el último oficial vestido de Albiceleste en su país. Y la emoción lo embargó.
Recorrió el túnel junto a sus compañeros con una sonrisa, pero en cuanto pisó el césped del Monumental y una ovación estruendosa lo bañó, el delantero, de 38 años, se conmovió. Los ojos se le llenaron de lágrimas y comenzó a tocarse el pecho, buscando tranquilizarse. Así se mantuvo durante varios minutos, hasta que, al enfocarse en los ejercicios del calentamiento, logró salir del trance.
Las imágenes resultaron muy fuertes para los fanáticos, que reaccionaron con los sentimientos a flor de piel. “Nadie nos preparó para este momento que estamos viviendo. Nadie nos enseñó cómo vivir sin Lionel Andrés Messi. Mira lo emocionado que está. Se nos está yendo lo más grande que tenemos y que tuvo el fútbol. Que lo parió”, escribió en X (antes Twitter) @JuannDis.
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