En una Catedral de San Luis colmada y sumergida en un simbolismo ancestral, monseñor Gabriel Barba encabezó ayer sábado la liturgia más significativa del calendario cristiano.
Ayer, en el día del Cristo de Villa de la Quebrada, miles de fieles participaron de la misa central, la cual fue a las 15:00, y la procesión, que fue a las 16:00.