Un profundo clima de dolor, indignación y violencia se apoderó de la capital cordobesa tras confirmarse el peor final para la búsqueda de Agostina Vega. El cuerpo de la adolescente de 14 años, que permanecía desaparecida desde hacía una semana, fue hallado este sábado por la tarde en un descampado del barrio Ampliación Ferreyra, al sur de la ciudad. El único detenido por el caso es Claudio Barrelier, un hombre con graves antecedentes penales.
La confirmación del hallazgo desató una inmediata reacción popular. Pasadas las 18:30 horas, cientos de vecinos se autoconvocaron en la intersección de las calles Alem y Rancagua, frente a la vivienda de la menor en el barrio General Mosconi. Entre lágrimas, aplausos y carteles con el rostro de Agostina, la comunidad manifestó su furia por la lentitud de las autoridades. Durante la concentración, la madre de la víctima sufrió una descompensación y debió ser trasladada de urgencia a un hospital local.
"Nos cansamos de gritar, nadie nos escuchó. No hicieron nada, ¿cuánto se tardaron?", reclamó con dureza la tía de la adolescente ante los medios de comunicación presentes.
La tensión máxima se trasladó a las calles alrededor de las 20:15 horas, luego de finalizar la conferencia de prensa del fiscal de la causa, Raúl Garzón. Un nutrido grupo de manifestantes marchó hacia la comisaría del sector, señalada por la familia por haberse negado a recibir la primera denuncia de desaparición.
Al llegar, la multitud se topó con un estricto cordón policial. Lo que comenzó como un reclamo pacífico derivó en graves incidentes cuando manifestantes comenzaron a arrojar piedras contra los patrulleros. La policía respondió al ataque reprimiendo con disparos de balas de aire comprimido y gases lacrimógenos (similares al gas pimienta) para dispersar a la multitud, lo que generó corridas y la quema de neumáticos y basura en las inmediaciones.
Hacia el cierre de la jornada, la protesta evidenciaba una clara división: mientras un sector mantenía el foco de violencia y el enfrentamiento con las fuerzas de seguridad, otro grupo permanecía en el lugar repartiendo velas en un pedido de paz y justicia.
En medio de los disturbios, Miguel, el abuelo de Agostina, se acercó a dialogar con la prensa tras mantener una reunión informativa con el fiscal Garzón. El hombre confirmó que, según la investigación, su nieta fue asesinada las pocas horas de haber desaparecido.
"Lamentablemente, a mi nieta me la mataron la misma noche que este enfermo se la llevó. Esa misma noche ya estaba muerta", expresó conmovido. Asimismo, el abuelo de la víctima sembró dudas sobre la autoría en solitario del crimen: "Que caigan todos los que tengan algo que ver. Pienso que hay alguien más además de Barrelier".
La justicia local continúa trabajando en las peritajes del terreno donde fueron hallados los restos y en la toma de testimonios para determinar la mecánica del femicidio y confirmar si existieron cómplices o encubridores en el entorno del detenido.
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